Blog del periodista y escritor Anton Castro, La regla del juego: Nuevo blog de Fernando Arrabal. Pasan todos junto a la carreta. Es de noche, la luz mortecina de un farol la hace apenas visible. Todos permanecen mudos, rodeando al cuerpo tirado, que allí queda con la correa al cuello, la negra ropa cubierta de polvo y la cara ensangrentada. En los cuatro años de la década de los 60 que vivió disminuye su producción, se entrega a infinitas correcciones.]. Está cerrada. Todos los derechos reservados, Teatro contemporáneo español del XIX al XXI, ENGLISH FILE 4TH EDITION B1. Por muy extrañamente casual que pueda parecer, el proyectil acierta a colarse entre el bastidor y los cristales rotos del vano. En un movimiento de los bueyes rueda otra vez al suelo la pelota. Un perro se acerca a la pelota, la husmea y le da medio lengüetazo, después se orina en la puerta del edificio. Todo el mundo le dice que es el más azul de todos los niños y que se casará con la más rosa de todas las niñas, ¡como debe ser! Instala su estudio en el Pasaje de la Alhambra, lugar de reuniones en las que se discute, se recitan poemas y se dirigen las operaciones postistas en los años del movimiento. Arde también un pajar inmediato. Su pasmo se prolonga unos segundos, bastantes. Todo el mundo está en la calle. Los demás ríen, canturrean, charlan, alborotan, fuman, escupen, pronuncian palabras soeces, dichos soeces, algunos lascivos, hablan de los balcones de mozas o señoritas que duermen en sus casas, hacen alusiones obscenas, les brillan los ojos. Para formarse una idea: hubiera cabido media en un tazón grande. Nadie parece mirarlos con curiosidad a pesar de ser ellos los de la pelota. El río era muy peligroso, pues raro era el año que no se ahogara alguna persona en él. Como consecuencia la ciudad se hunde en el ruido, la contaminación y el caos, y llega el día en que ya ningún auto pued La pelota está en medio de la plaza, en un charco. Cerca hay una fuente pública. Al cabo de cierto tiempo el fuego puede ser reducido, pero corre la voz de que otro edificio arde al lado opuesto del pueblo y que fueron los mozos los incendiarios…. Dentro nada tenía: ni pequeños guijarros, como otras de celuloide, llevan ni cascabeles, ni menos estopa, trapo, crines o serrín, aunque tampoco fuese rigurosamente exacto decir que no contuviese nada. En la plaza de la fuente no se ha encontrado nada, si es que el bólido ha caído allí. prestar la pelota azul, así que le pegó a uno de ellos para conseguirla. A Celestino le regalan aviones azules, duerme en una cama azul y juega al fútbol con pelotas azules. Un día en clase, cansado de todo sualrededor dedidío ir a la playa con su libro a olvidarse de todo el mundo que le rodeaba. Salta ésta escalones abajo arrastrada por los que salen, primero los personajes, detrás de los mozos que los empujan. ], La pelota azul -Cuento de Eduardo Chicharro–, A la mar fui por naranjas -noticias literarias-, Blog sobre el libro Los caníbales de Iván Humanes, Antología poética de Raúl Herrero El mayor evento (1991-2000), Blog dedicado a Antonio Fernández Molina, Entrevista a Raúl Herrero 10º aniversario Libros del Innombrable. Hasta remontarse. No puede comprenderse cómo, estando allí, nadie la haya recogido todavía. Los niños salen corriendo en su busca. Descuentos en libros, últimos títulos publicados y mucho más. Algún mechero, alguna cerilla se enciende también periódicamente. Oye ruido y ve rodar la pelota. TETRALOGIA: LA PELOTA AZUL; UN PACIENTE POCO PACIENTE de EDUARDO CHICHARRO. Recibe entonces una pedrada en mitad de la cara y los mozos le acorralan, se le echan encima. El personaje, que llevaba bastón, además de sombrero, desenvaina un estoque. Allí unos niños ven y reconocen en el enorme globo su hermosa pelota azul extraviada la víspera. Tiene una cuchillada en el muslo, se está desangrando. Juguetean: a empellones, puñadas, puntapiés. Los padres sabedores de lo peligroso que era, siempre les aconsejaban a sus hijos que no se bañaran en él, si no Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web. Gertrudis se puso muy triste al darse cuenta de que no querían jugar con ella. Los hombres pierden cosas que sus semejantes no alcanzan a comprender cómo pueden perderse. Sube a la calle un grupo de gente. Estás leyendo un weblog, también llamado blog y bitácora. Arranca el cuerpo del personaje a sus verdugos y lo deja caer al suelo. Regresa una pareja de guardias, van a entrar en el edificio. Como si esto fuese la señal, cada cual huye hacia su cobijo. Al siguiente día, se le hizo muy fácil volver a pegar para obtener la pelota. Sin embargo, Chicharro fue tan exigente consigo mismo y con su poesía que incluso pensó en hacer un diccionario, que tratase las palabras de otra manera –idea no tan descabellada, pues también Cirlot lo hizo- y no dejó de pulir, retocar, imaginar su obra literaria, como cuentan Angel Crespo y Pilar Gómez Bedate al editar Algunos poemas(2) . Eso es suficiente para justificar una nueva edición de uno de sus libros y aventurarse con un nuevo enfoque sobre su obra. No reacciona en seguida el del güito, sino que, pasada la sorpresa y vencido un momento de vacilación, en el que cada cual permanece clavado en su sitio, se agacha a recoger el sombrero. Guía Bibliográfica del Esoterismo. Hasta que llega un grupo de mozos. Hace aire, un aire húmedo, frío. Luego, el de la navaja, que ya no la tiene en la mano, pero sí la pelota, dice: «Vamos pues», y todos se marchan apelotonados. Parece una plaza de pueblo grande, pero no la principal. Cae de pronto como un rayo de fuego la esfera alargándose en su forma, hasta el zócalo de la casa donde recibió el puntapié inicial. Algunos parecen los mozos de antes. Se lo cargan al hombro, le empujan hacia arriba. Por debajo de la pintura era de goma; no maciza. Todos abandonan la taberna con el espíritu más afianzado. Además de alhajas, carteras, paraguas, niños, los hombres suelen perder a su mujer, a un amigo, una mula, la memoria y hasta su propia vivienda. Cuando los niños despiertan, corren a la cocina, al vasar. Poco después, la sombra confusa de una mujer dobla la esquina. Una figura viene hacia ellos. La sopesa, vuelve a considerar la ventana y, en un arranque de mal humor, la arroja con fuerza hacia el balcón de enfrente. Durante unos días ha recibido impulsos, manotazos, golpes. ENVÍO GRATIS en 1 día desde 19€. Pero este papel de desafiador también contribuyó a oscurecer su verdadero mérito como creador, como poeta. Su tamaño no era ni grande ni pequeño. Transcurren unas horas de calma absoluta, ni campanas se han oído. Estudiante y guardia se retiraron, la escena queda silenciosa. [A los ocho meses de su concepción nace Chicharro en Madrid, un año después que Salvador Dalí, es decir en 1905, en la calle de Ayala un 13 de julio. Ha vuelto a la cocina, ha rodado por los suelos, las sillas, las camas, aprisionada a veces entre las manos y mejillas de un niño dormido. La carreta se aleja con pausa de alucinación. … Ya lejos, en un tumbo, la pelota cae a la carretera. En verdad no era ni lo uno ni lo otro, pues podía medir unos doce centímetros de diámetro y  ser su volumen, entonces, de unos novecientos cuatro, coma, setenta y ocho centímetros cúbicos. Ya no es azul, parece gris, o verde, parece oscura. Ha permanecido quieta en un vasar de cocina todo el invierno, cubierta en su hemisferio superior por una capa de grasiento polvo. Así es como la pelota entra de nuevo en el salón de actos. Sin embargo, cada día sus amigos querían jugar menos con ella, pues pegaba mucho. Precisamente junto al segundo funda, a principios de los años 50, la revista Ambo que, como las anteriores Postismo y La Cerbatana, sólo verá un número. Ya no es una pelota, parece una cosa, un bulto. «Ya está bien», sentencia el de la navaja. Por fin se arriesgan algunos, se reúnen en la plaza principal, se dirigen al edificio de la lucha. Tras vivir en Roma desde 1913, con excepción del tiempo que pasó en su país en torno a 1925 enzarzado en el servicio militar, o en ciertos viajes por Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Austria, regresa a España, con su esposa e hijos, en 1943. Se voltea el año 1944 cuando Chicharro conoce a Carlos Edmundo de Ory en el café Castilla y deciden fundar el Postismo en compañía del italiano Silvano Sernesi.Cuando el grupo se disuelve, Eduardo mantiene amistades cercanas al ismo, como Ory y Francisco Nieva, con los que seguirá colaborando. Hay confusión. El de la navaja insulta groseramente a los allí congregados, la pelota sale disparada de la mano de uno de los mozos y va a golpear a alguien que parece persona principal. Debió de perderse ya tarde, tal vez a la hora crepuscular. Nadie sabe lo que fue. Blog, o página "huevo", o dietario, o avispero, o bitácora, o paraje del escritor, editor y artista plástico Raúl Herrero. No se caen, no se escurren, simplemente se olvidan en cualquier sitio. Hasta el ruido de la carreta se perdió. Su nombre, un mote y algunos calificativos, mezclados con palabras sentenciosas, se cruzan por lo bajo. 08-abr-2016 - LOS COLORES: EL AZUL - Aprende los colores con esta divertida Canción y Cuento Educativo para Niños. La pelota queda en una mesa. Unas de las enfermedades más difíciles de afrontar para los padres, es el cáncer en los niños.Se trata de un tema delicado y sensible que muchas veces, no sabemos cómo abordarlo con los niños ¿Cómo le explico a mi hijo que tiene cáncer? Llega por fin el médico, entonces vuelven a enviar al chico, esta vez a casa del herido. Se les abre. Hay funcionarios reunidos, guardias que interceptan el paso. Se había casado en 1937 con la pintora Nanda Papiri, cuyos dibujos ilustraron revistas y catálogos vinculados con el Postismo. Mientras se atiende al herido como se puede, los otros de abajo, los que no caben arriba, beben. TETRALOGIA: LA PELOTA AZUL; UN PACIENTE POCO PACIENTE de EDUARDO CHICHARRO. El revuelo es mayúsculo. Los dos guardias consideran el destrozo de muebles, cortinas y cristales. En síntesis, algo semejante a como puede entreverse el cielo del atardecer si se mira a través de los párpados entornados. Luego, ráfagas de aire que la hacen oscilar. Así, antes de que esto ocurra, la pelota parece consolidar su estructura física, cerrar su grieta, agrandarse, distenderse. Uno de ellos se lleva la pelota. No da tiempo a verlo, el tintero se ha derramado sobre lo escrito. No hay luz, no unos pañales tendidos en las cuerdas de las solanas. Lo que, en cambio no, es justo afirmar que se pierde, es aquello que tanto se oye decir: el tiempo. Todo el mundo le dice que es el más azul de todos los niños y que se casará con la más rosa de todas las niñas, ¡como debe ser! Ahora, inexplicablemente, se encuentra en la calle, en el empedrado sucio y sin acera. En los periódicos se lee. Se dirigen a un edificio público, no se sabe si ayuntamiento, audiencia o qué. Hasta que el sentado, el de la navaja, se levanta y va a quitar la pelota a los otros mozos. No están graves, pero algo grave aletea en ellos, en frases que pronuncian.

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